Felicidad

El poder de la inteligencia emocional

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Posted By Alex Perez - Mental Health Writer, B.A.

Publicación de invitado: Roberto Augusto es doctor en Filosofía, escritor y fundador de la Editorial Letra Minúscula.

¿Qué es la Inteligencia Emocional?

Durante siglos se ha considerado que la inteligencia era algo que se refería sobre todo a la memoria, a la capacidad lógica de razonamiento y a las habilidades lingüísticas. Uno de los grandes avances de la psicología en las últimas décadas es haber definido otros tipos de inteligencia.

Es un error pensar que el ser humano es un animal racional. Somos razón y también emoción. Muchas veces las decisiones que tomamos a diario no están guiadas por la lógica, sino por nuestros sentimientos. Tendemos a estar de acuerdo con aquellos que nos provocan emociones positivas y rechazamos las ideas de las personas que no nos hacen sentir bien. Nuestros juicios no suelen ser objetivos, sino que son un reflejo de lo que sentimos. La razón se pone al servicio de la emoción, no al revés.

Individuos dotados intelectualmente y con gran capacidad de trabajo fracasan en la vida porque son incapaces de tener relaciones positivas con los que les rodean. Es imposible ser feliz si no nos sentimos queridos, si no tenemos un núcleo familiar y afectivo que nos proteja. Aquellos que dominan el discurso de los sentimientos y son capaces de empatizar y conectar con los demás pueden tener más éxito social y personal que alguien que es un gran matemático, pero una persona gris e introvertida.

Entender nuestras propias emociones y las de los que nos rodean es vital para tener una vida afectiva sana que nos haga sentir bien y crecer como personas. No somos nada sin los otros y lo que somos se refleja en nuestras relaciones con los demás. Los seres humanos necesitamos vivir en sociedad, sentirnos útiles y queridos. Solo así podemos desplegar todo nuestro potencial. Cuando comprendemos el poder de la inteligencia emocional podemos cambiar nuestra vida radicalmente y ser mejores personas.

Medir la inteligencia

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Existe la idea muy extendida de que puede medirse la inteligencia a través de un test. Esa es la obsesión de algunas personas: sacar una puntuación alta que demuestre científicamente que son unos genios. Algo que explicaría lo poco que les entienden los demás debido a su superdotación.

En mi opinión el concepto mismo de “medir” algo tan voluble y cambiante como “la inteligencia” es absurdo. Es tan ingenuo como creer que unas notas en un boletín nos dicen lo listo que es alguien. Muchos han fracasado en el sistema educativo oficial y después han sido personas extraordinariamente innovadoras que han aportado grandes cosas a la humanidad.

Esas pruebas lo único que hacen es medir ciertas capacidades muy limitadas: la numérica y la visual. Poco más. Nada dicen de la inteligencia emocional, de la creatividad, de nuestro talento para innovar o de valores fundamentales en la vida como el trabajo en equipo, la constancia, el esfuerzo o la voluntad. Y esas son las verdaderas claves para tener éxito.

La mayor prueba de la inutilidad de cualquiera de esos test es el hecho de que es posible obtener un gran resultado en ellos y, después, llevar una vida sin sentido. La inteligencia es la comprensión de nosotros mismos y del mundo que nos rodea. Si alguien es avaricioso, si se dedica a hacer daño a los que le rodean, entonces no estamos ante alguien inteligente, diga lo que diga una prueba. La inteligencia no se puede medir, pero se demuestra con cada uno de nuestros actos: es lo que somos.

Podemos publicar un libro, tener mucho reconocimiento académico, títulos y diplomas, pero nada de eso nos llevará a la felicidad si no entendemos que las respuestas están en nuestro interior.

Empatía

empatía

La empatía es la capacidad para ponerse en el lugar del otro, es comprender lo que los demás sienten o piensan. Se habla mucho de esta cualidad, pero en realidad es muy escasa. El actual estado del mundo lo demuestra. Si fuéramos empáticos no nos dedicaríamos a hacer daño a los que nos rodean, no habría guerras ni tanto dolor.

Cuando entendemos lo que otro siente nos volvemos sensibles, entendemos su sufrimiento y miedos, sus deseos y anhelos más profundos. Es una de las herramientas más poderosas de la inteligencia emocional, una de las claves de la felicidad.

Para entender a otros debemos prestar atención no solo a sus palabras, sino al tono de voz, a cómo se mueve. Hay que ver más allá de lo que dice e interpretar lo que piensa o siente aunque no lo exprese de forma verbal. Eso nos permite ser compasivos y sensibles en un sentido profundo.

Es más difícil dañar a otro si somos capaces de entenderlo, de percibir lo que hay en su interior. No somos empáticos porque somos egoístas. Únicamente nos preocupa nuestro yo, lo que nos hace sentir mejor, aunque eso provoque daño a otros.

Muchos se pasan la vida intentando imponerse a los demás simplemente por el deseo de tener poder, por conseguir triunfar en una sociedad competitiva que suele premiar a los más despiadados. Olvidamos que cuando hacemos daño a otra persona también nos lo estamos haciendo a nosotros mismos.

Solo nos fijamos en lo que nos separa. En la diferentes ideologías y formas de ver el mundo que luchan entre sí. Sin embargo, si fuéramos sensibles nos daríamos cuenta de que es mucho más lo que nos une que lo que nos diferencia. Todos sentimos lo mismo: el mismo amor y odio, los mismos miedos paralizan a la gente en cualquier lugar de la Tierra. En esencia todos los seres humanos somos lo mismo.

Fuerza interior

fuerza interior

La mayor fuerza emana del interior de las personas. No tiene nada que ver con nuestra posición social ni con tener dinero o fama. Surge de la autoconfianza, de la seguridad que nos da haber vencido al miedo. Cuando dejamos de temer al rechazo podemos ser fuertes, poderosos en un sentido profundo y duradero.

No existe el fracaso. Equivocarnos es una forma de aprender, un paso más en el aprendizaje que es la vida. Sin embargo, muchas personas no se atreven a luchar por su felicidad, a romper con los prejuicios sociales. Siguen al lado de personas tóxicas porque no se atreven a ser libres. Prefieren la mediocridad de lo conocido al abismo de lo desconocido. Nos aferramos a falsas seguridades. No aceptamos que todo es cambio, transformación y que nada es seguro excepto la muerte.

No tomamos el timón de nuestra vida, sino que dejamos que la corriente nos lleve sin saber hacia dónde queremos ir. Esperamos que las cosas maravillosas pasen sin hacer nada para que lleguen. La valentía que surge de esa fuerza nos da el poder sobre nuestro destino. Es algo intangible, pero que se percibe perfectamente. Es una energía especial que irradia del interior y que hace que los demás quieran estar cerca de quien la posee.

Hay que reírse del miedo, mirarle a la cara y darse cuenta de que solo es un obstáculo que nos impide crecer como personas. No debemos fijar nuestra atención siempre en los otros. Debemos mirar en nuestro interior. Allí es donde está esa fuerza interior de la que hablo. Todos la poseemos, aunque la mayoría la ignore. Si logramos tenerla entonces estamos en el buen camino para conseguir una felicidad verdadera.

Sin embargo, muchas personas no se atreven a luchar por su felicidad, a romper con los prejuicios sociales. Siguen al lado de personas tóxicas porque no se atreven a ser libres. Prefieren la mediocridad de lo conocido al abismo de lo desconocido. Nos aferramos a falsas seguridades. No aceptamos que todo es cambio, transformación, y que nada es seguro excepto la muerte. No tomamos el timón de nuestra vida, sino que dejamos que la corriente nos lleve sin saber hacia dónde queremos ir.

Esperamos que las cosas maravillosas pasen sin hacer nada para que lleguen. La valentía que surge de esa fuerza nos da el poder sobre nuestro destino. Es algo intangible, pero que se percibe perfectamente. Es una energía especial que irradia del interior y que hace que los demás quieran estar cerca de quien la posee. Hay que reírse del miedo, mirarle a la cara y darse cuenta de que solo es un obstáculo que nos impide crecer como personas.

No debemos fijar nuestra atención siempre en los otros. Debemos mirar en nuestro interior. Allí es donde está esa fuerza interior de la que hablo. Todos la poseemos, aunque la mayoría la ignore. Si logramos tenerla entonces estamos en el buen camino para conseguir una felicidad verdadera.

Los males del ayer

males del ayer

Este momento en el que estás leyendo estas líneas es todo el tiempo que existe. El pasado es recuerdo, el futuro es una proyección de la mente.

Vivimos en un mundo brutal, lleno de dolor y sufrimiento. Muchas personas son excluidas de la sociedad, condenadas a una vida oscura y vacía. Sin embargo, la mayoría de nuestros padecimientos no son solo por la falta de bienes materiales, sino que se deben a un profundo sufrimiento interior. Es nuestra mente la que padece, no solo el cuerpo. La mayor riqueza es tener una vida interior sana y ordenada. Eso es algo que no tiene precio.

Una de las causas principales de ese dolor es la incapacidad para superar los males del pasado. Y esas heridas abiertas del ayer siguen sangrando en el presente. Son un obstáculo insalvable que se interpone entre nosotros y la felicidad. La memoria es algo necesario. No obstante, hay que dejar que la vida fluya.

Superar lo vivido no es lo mismo que olvidar. No debemos esconder el mal en un rincón de nuestra mente. Lo que hay que hacer es enfrentarse a él, analizarlo, comprender lo que nos aflige y seguir el camino. No es fácil hacerlo. Permitimos que los malos recuerdos enturbien nuestra vida. Muchos son incapaces de hacer algo valioso porque viejas heridas les impiden desarrollarse plenamente como personas.

Lo decíamos al principio: este momento en el que estás leyendo estas líneas es todo el tiempo que existe. El pasado es recuerdo, el futuro es una proyección de la mente. Vivimos en un eterno presente y debemos intentar que cada instante sea valioso. No dejemos que los males del ayer enturbien la belleza del ahora.


Psicología y Mente: ¿Qué es la Inteligencia Emocional?

El País.com: ¿Qué es (exactamente) la Inteligencia Emocional?

BBC: 4 signos de que tu inteligencia emocional es alta

Habilidad social: Test de inteligencia emocional

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